miércoles, 6 de febrero de 2013

Burócrata


Mi voz interior suena más fuerte que las de afuera...

En esos momentos de quietud, en los que el “de dónde vengo” se borra, caigo como desde un agujero a un paisaje nuevo y de súbito. Abro los ojos. Sólo preguntas.
La voz se abre como vidas paralelas, o videos, o sonidos que, entrecortados, llegan por fragmentos… nuevamente, inquietudes.
Los de afuera, sé, son muchos. Hay gente que pasa, habla, se mueve, y a veces hasta me toca, inter-actúa conmigo, como diría un pilo de parlantes documentos. Pero no son sino un plano secundario, un relleno, una alfombra de sonido que respalda los eventos importantes. Los de adentro.
A ellos, los de afuera, los siento tan lejanos. Tienen sus bromas, sus sonrisas, sus preguntas –cómo yo, supongo. Pero siempre están afuera.

Borroso.

Algo que no entiendo, como bruma me envuelve.
Incomprensible.

Tu olor me centra y entonces, puedo escuchar el silencio.